Disponibilidad y resiliencia
El sistema debe seguir cumpliendo las funciones esenciales aunque algunos componentes sean destruidos, desconectados o comprometidos.
Derecho informático · Derecho militar · Tecnología de defensa
Aplicaciones de la informática en la conducción militar, el combate, la inteligencia, la logística, los drones, la guerra electrónica y la gestión del espectro radioeléctrico.
La informática se ha convertido en uno de los principales multiplicadores de la capacidad militar contemporánea. Ya no constituye solamente una herramienta administrativa destinada a gestionar personal, inventarios o comunicaciones institucionales, sino que forma parte de los sistemas mediante los cuales una fuerza militar observa el entorno, interpreta amenazas, adopta decisiones, transmite órdenes, dirige unidades, emplea sensores, controla vehículos, opera drones, calcula fuegos, protege infraestructuras y sostiene logísticamente sus operaciones.
En los conflictos actuales, la superioridad militar no depende exclusivamente de la cantidad de efectivos, vehículos, aeronaves, buques o sistemas de armas disponibles. Depende también de la capacidad de obtener información confiable, transformarla rápidamente en inteligencia, distribuirla, proteger los sistemas propios, degradar los sistemas adversarios y mantener las comunicaciones en ambientes interferidos o degradados.
La informática militar debe comprenderse como un sistema de sistemas integrado por hardware, software, redes, bases de datos, sensores, enlaces radioeléctricos, criptografía, inteligencia artificial, sistemas de navegación, plataformas tripuladas y no tripuladas, personal especializado, doctrina, procedimientos operativos y reglas jurídicas.
La Defensa Nacional es una función estatal amplia. Comprende no solamente a las Fuerzas Armadas, sino también a los órganos políticos de conducción, los servicios públicos, las telecomunicaciones, la energía, la industria, la investigación científica, las infraestructuras críticas, la protección civil, la ciberseguridad nacional y la cooperación entre organismos públicos y privados.
La informática en la Defensa Nacional abarca, por ejemplo, la protección de los sistemas informáticos del Estado, la resiliencia de las infraestructuras críticas, la continuidad de los servicios esenciales, la soberanía tecnológica y la política nacional de ciberseguridad.
En cambio, los usos militares de la informática se refieren al empleo concreto de tecnologías informáticas por las Fuerzas Armadas para preparar, adiestrar y conducir la fuerza; obtener inteligencia; ejercer mando y control; emplear sistemas de armas; realizar vigilancia; sostener logísticamente las operaciones; ejecutar tareas de guerra electrónica; operar plataformas no tripuladas; y proteger o neutralizar capacidades.
Informática militar es el conjunto organizado de tecnologías, sistemas, procedimientos, conocimientos y recursos humanos destinados a recopilar, procesar, almacenar, proteger, transmitir y emplear información para el cumplimiento de misiones militares.
Un sistema militar debe continuar operando en condiciones considerablemente más adversas que un sistema civil ordinario: interrupción de comunicaciones, interferencias electromagnéticas, ataques cibernéticos, pérdida de enlaces satelitales, humedad, salinidad, vibraciones, movilidad permanente, daños físicos y eventual captura del equipo por un adversario.
El sistema debe seguir cumpliendo las funciones esenciales aunque algunos componentes sean destruidos, desconectados o comprometidos.
Comunicaciones, fuentes de energía, navegación, almacenamiento y centros de procesamiento deben contar con alternativas.
Los sistemas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea deben intercambiar información mediante estándares, formatos y protocolos compatibles.
Deben preservarse la confidencialidad, integridad, disponibilidad, autenticidad, trazabilidad, control de acceso y conservación de evidencia.
La expresión disconnected, intermittent and limited describe un entorno desconectado, intermitente o con recursos limitados. Una aplicación militar debe poder trabajar sin conexión permanente, sincronizar información de manera diferida, comprimir datos y priorizar el tráfico operacional.
Los dispositivos tácticos deben incorporar cifrado, borrado seguro, autenticación robusta, arranque verificado, compartimentación, gestión de claves y mecanismos que reduzcan la información disponible si el equipo cae en manos de terceros.
La sigla C4ISR comprende:
Cuando se incorpora expresamente la dimensión cibernética puede hablarse de C5ISR. Estos sistemas conectan sensores, centros de procesamiento, comandantes, unidades ejecutoras y mecanismos de evaluación.
La rapidez no puede sustituir la validación, la disciplina de mando ni el juicio profesional. Un sistema que distribuye información incorrecta a gran velocidad puede provocar fuego sobre fuerzas propias, identificación errónea de objetivos, exposición de posiciones o daños a personas civiles.
Los sistemas de mando y control permiten representar el campo de operaciones, emitir órdenes, asignar misiones, coordinar movimientos, registrar novedades y construir una imagen operacional común. Esa imagen es una representación derivada de datos y no debe considerarse infalible.
La informática procesa imágenes aéreas y satelitales, radares, señales radioeléctricas, fuentes abiertas, registros logísticos, sensores acústicos y otras fuentes. Los algoritmos pueden clasificar objetos, señalar anomalías y detectar cambios, pero sus resultados deben expresar procedencia, actualización, nivel de confianza y limitaciones.
La logística informatizada administra armamento, municiones, combustible, repuestos, alimentos, medicamentos, transporte, depósitos, mantenimiento y evacuación sanitaria. Los modelos predictivos pueden anticipar fallas mediante el análisis de vibraciones, presión, temperatura, consumo y fatiga.
Los simuladores permiten ejercitar conducción de operaciones, tiro, vuelo, navegación, guerra electrónica, defensa aérea, evacuación sanitaria y respuesta a incidentes cibernéticos. No obstante, ningún simulador reproduce por completo la incertidumbre, la fatiga y las consecuencias humanas del combate real.
Incluye historia clínica interoperable, telemedicina, clasificación de heridos, evacuaciones y gestión de medicamentos. La información sanitaria es especialmente sensible, pues puede revelar bajas, identidad del personal, capacidad operativa o ubicación de instalaciones.
La ciberdefensa protege redes, sistemas y datos esenciales para la misión mediante prevención, detección, respuesta, recuperación, análisis forense, gestión de vulnerabilidades, inteligencia de amenazas y continuidad operacional.
Debe distinguirse entre ciberseguridad, ciberdefensa, operaciones cibernéticas y ciberdelito. La pertenencia de un órgano a las Fuerzas Armadas no autoriza por sí sola el acceso a sistemas ajenos.
En el Ejército, la informática acompaña la maniobra terrestre, el reconocimiento, los fuegos, la movilidad, la contramovilidad, el mando y las comunicaciones. Su aplicación debe analizarse según la función de cada Arma.
Un sistema informatizado del combatiente puede integrar radio, navegación, mapa digital, identificación de fuerzas propias, cámaras, sensores nocturnos o térmicos, terminal de mensajes y sensores fisiológicos. La integración mejora el conocimiento situacional, pero aumenta el peso, el consumo energético y la firma electromagnética.
Los comandantes pueden visualizar posiciones de fracciones, rutas, zonas peligrosas, obstáculos, puntos de evacuación, objetivos y zonas de fuego restringido. La geolocalización propia debe protegerse, pues una red comprometida puede revelar la ubicación de la unidad.
Pueden utilizarse para reconocimiento inmediato, inspección de edificios, vigilancia de rutas, evaluación de daños, observación nocturna y retransmisión temporal de comunicaciones.
Los sistemas portátiles pueden registrar heridas, tratamientos, medicación, prioridad de evacuación, ubicación del herido y disponibilidad de transporte sanitario.
La vetronics comprende la arquitectura electrónica e informática del vehículo militar: sensores, computadora de misión, navegación, comunicaciones, control de torre, cámaras, diagnóstico, administración de energía y sistemas de alerta.
Los vehículos pueden integrar radar terrestre, cámaras térmicas, telémetros, sensores acústicos, drones y estaciones meteorológicas. El objetivo es detectar, clasificar y transmitir información reduciendo la exposición.
Los parámetros de motor, transmisión, temperatura, presión y consumo permiten estimar desgaste, autonomía y necesidad de repuestos. Los sistemas críticos deben conservar capacidad local y no depender exclusivamente de servidores remotos o validaciones comerciales.
Las redes de combate, mantenimiento, administración y entretenimiento deben estar separadas. Una vulnerabilidad en un componente secundario no debería permitir afectar navegación, comunicaciones o sistemas de misión.
Los sistemas informáticos procesan coordenadas de la pieza y del objetivo, altura, meteorología, munición, desgaste del tubo, velocidad inicial, ubicación de fuerzas propias y restricciones de seguridad.
La información puede provenir de observadores avanzados, drones, radares de contrabatería, sensores acústicos, vigilancia aérea, reconocimiento e inteligencia de señales.
La informática ayuda a coordinar zonas de fuego, ubicación de fuerzas propias, corredores aéreos, empleo de drones, horarios, prioridades y munición disponible.
La automatización del cálculo no altera los principios de identificación del objetivo militar, distinción, proporcionalidad, precauciones, reglas de enfrentamiento y autoridad competente para ordenar el fuego.
Los sistemas geográficos permiten analizar pendientes, suelos, cursos de agua, rutas, puentes, capacidad de carga, zonas inundables, obstáculos, cobertura vegetal y posibles itinerarios.
La informática apoya la apertura de rutas, construcción de puentes, limpieza de itinerarios, cruces de cursos de agua, fortificaciones y planificación de obstáculos.
Los robots pueden inspeccionar objetos sospechosos, manipular explosivos, recoger muestras y operar en ambientes peligrosos. Deben contar con procedimientos para pérdida de enlace, falla de sensores o conducta inesperada.
Los modelos digitales de instalaciones facilitan el mantenimiento y la simulación de daños, pero pueden revelar accesos, estructuras, conducciones, depósitos y puntos vulnerables. Por ello requieren medidas reforzadas de clasificación y protección.
Pueden emplearse radio HF, VHF y UHF, enlaces microondas, redes malladas, enlaces satelitales, fibra óptica, retransmisores y redes transportables.
Una Software Defined Radio permite modificar formas de onda, modulación, protocolos y parámetros mediante software. Esa flexibilidad exige actualizaciones autenticadas y protección contra alteraciones maliciosas.
La seguridad comprende cifrado, autenticación, gestión de claves, control de emisiones, disciplina radioeléctrica, protección física y destrucción o borrado de material sensible. Cifrar el contenido no impide necesariamente que el análisis de tráfico revele patrones operacionales.
Deben asignarse frecuencias, potencias, horarios y zonas de uso, evitando interferencias entre comunicaciones propias, radares, drones, navegación, guerra electrónica y servicios civiles.
Los sistemas reciben y correlacionan datos de radares, identificación, planes de vuelo, comunicaciones y sensores electroópticos para construir una imagen aérea reconocida.
El software calcula rutas, combustible, altitudes, amenazas, meteorología, aeródromos alternativos, cargas y procedimientos de emergencia.
La aviónica integra navegación, control de vuelo, comunicaciones, identificación, alertas, gestión de motores, registro de parámetros y sistemas de misión. Los sistemas críticos deben estar separados de redes auxiliares o administrativas.
Permiten entrenar emergencias, vuelo instrumental, interceptación, coordinación de tripulación, fallas, meteorología adversa, vigilancia y búsqueda y rescate.
La defensa aérea informatizada integra sensores, centros de mando, identificación, comunicaciones, aeronaves y medios antiaéreos. La decisión sobre el empleo de la fuerza debe mantenerse dentro de la cadena de mando competente.
La perturbación o falsificación de señales satelitales puede afectar posición, ruta, aproximación, sincronización y separación. Deben conservarse procedimientos alternativos, navegación inercial, radioayudas y entrenamiento sin GNSS.
Puede combinar radar costero y naval, AIS, imágenes satelitales, cámaras, sensores infrarrojos, información portuaria, meteorología, patrullas, aeronaves y drones. El AIS puede apagarse, configurarse incorrectamente o falsificarse.
Un sistema de gestión de combate puede integrar radar, sonar, guerra electrónica, navegación, comunicaciones, identificación y control de armas. La integración reduce tiempos, pero concentra riesgos de software.
Debe combinar cartas electrónicas, radar, GNSS, navegación inercial, observación y sondaje. La dependencia exclusiva de una fuente digital es incompatible con la resiliencia militar.
El sonar informatizado ayuda a distinguir embarcaciones, objetos sumergidos, fondos, minas y ruido ambiental. Las clasificaciones automáticas deben expresar probabilidades y niveles de confianza.
La Armada puede utilizar drones aéreos, vehículos de superficie no tripulados, vehículos submarinos, robots de inspección y plataformas oceanográficas.
Deben protegerse navegación, motores, carga, comunicaciones, accesos portuarios, grúas, energía y sensores, evitando conexiones inseguras entre redes administrativas y sistemas operacionales.
Un sistema aéreo no tripulado comprende plataforma, estación de control, operador, enlace de mando, enlace de datos, navegación, software, sensores, carga útil, mantenimiento, procedimientos e infraestructura.
Los drones pueden clasificarse por dimensión, alcance, autonomía, altura, carga útil, nivel de automatización y función. Pueden utilizarse para inteligencia, vigilancia, reconocimiento, retransmisión, cartografía, apoyo de fuegos, búsqueda y rescate, observación marítima y transporte.
Según su misión, el dron debería combinar navegación inercial, odometría visual, reconocimiento del terreno, altímetro, brújula, límites geográficos y procedimientos de pérdida de enlace. El retorno automático puede no ser siempre la alternativa más segura.
El régimen uruguayo comprende el Código Aeronáutico, los Reglamentos Aeronáuticos Uruguayos y las disposiciones de DINACIA relativas a dispositivos aéreos operados a distancia. La condición militar de la plataforma no elimina la necesidad de coordinación con la autoridad aeronáutica ni la obligación de proteger la seguridad de la aviación civil.
Toda operación militar con drones debería determinar previamente:
La captación de rostros, matrículas, domicilios, comunicaciones o movimientos debe respetar legalidad, finalidad, necesidad, proporcionalidad, seguridad, acceso restringido y conservación limitada.
El empleo de drones armados se encuentra sometido a los principios de distinción, proporcionalidad, precauciones, prohibición de ataques indiscriminados y protección de civiles. La distancia física del operador no elimina la responsabilidad.
Puede realizarse mediante radar, sensores radioeléctricos, cámaras, sensores térmicos, micrófonos y observación humana.
Detectar un objeto no equivale a identificar una amenaza. Debe diferenciarse entre aves, aeronaves tripuladas, drones autorizados, dispositivos extraviados y sistemas potencialmente hostiles.
Deben estimarse trayectoria, velocidad, posible punto de lanzamiento, carga, objetivo probable y tiempo disponible.
Las respuestas pueden incluir advertencia, cobertura, seguimiento, interferencia, negación de navegación, captura, interceptación o neutralización física. Cada técnica posee riesgos técnicos y jurídicos propios.
La guerra electrónica comprende las actividades militares destinadas a explotar, proteger, controlar o afectar el espectro electromagnético.
Consiste en detectar, interceptar, identificar, localizar y analizar emisiones para obtener alerta, inteligencia, geolocalización y conocimiento del orden de batalla electrónico.
Comprende acciones destinadas a degradar o impedir el uso adversario del espectro mediante interferencia, engaño, saturación o generación de señales falsas.
Procura conservar el funcionamiento propio mediante salto de frecuencia, cifrado, antenas direccionales, filtros, redundancia, formas de onda resistentes y disciplina de emisiones.
Un inhibidor o jammer es un dispositivo destinado a impedir, degradar o dificultar una comunicación o función radioeléctrica mediante la emisión deliberada de energía electromagnética.
Debe distinguirse la inhibición del spoofing: la primera dificulta la recepción; el segundo procura que el sistema acepte señales falsas como auténticas.
La energía radioeléctrica no distingue por sí sola entre usuarios legítimos y hostiles. Un inhibidor puede afectar comunicaciones de emergencia, aeronaves, navegación marítima, teléfonos, sistemas sanitarios, alarmas, telemetría y comunicaciones propias.
El artículo 72 de la Ley N.º 19.355 prohíbe, sin permiso de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones, la tenencia, utilización, activación, comercialización, distribución o transferencia de inhibidores de señales de telecomunicaciones.
La formulación legal es amplia y del texto público no surge una exoneración general y automática para cualquier órgano estatal o para las Fuerzas Armadas. Por ello, el empleo militar debería estar respaldado por competencia legal, autorización de la cadena de mando, coordinación con URSEC, gestión de frecuencias, delimitación espacial y temporal, análisis de interferencias y reglas de empleo.
La autorización radioeléctrica no sustituye la autorización operacional. URSEC controla el plano del espectro; la autoridad militar determina la necesidad; la conducción política controla la misión; y las autoridades aeronáuticas o marítimas intervienen cuando pueda afectarse la seguridad de sus respectivos ámbitos.
Antes de activar un inhibidor deberían establecerse:
Durante la operación deben vigilarse efectividad, interferencias no previstas, pérdida de comunicaciones propias y afectación de navegación. Después deben registrarse fecha, hora, ubicación, frecuencias, potencia, duración, finalidad, responsable, incidentes y resultados.
La inhibición puede actuar sobre el enlace de mando, telemetría, video o navegación. El resultado dependerá de la programación del dron: puede aterrizar, regresar, mantener posición, continuar la ruta, ejecutar una acción preprogramada o caer sin control.
El empleo irregular puede generar responsabilidad administrativa, disciplinaria militar, patrimonial del Estado, civil, penal e internacional. La orden superior no elimina automáticamente la responsabilidad cuando es manifiestamente ilegítima o el operador excede los límites establecidos.
En una operación compiten por el espectro radios tácticas, radares, drones, enlaces satelitales, sistemas de navegación, sensores, inhibidores, telefonía civil y servicios de emergencia.
Una gestión profesional debe representar frecuencias propias y adversarias, emisiones desconocidas, zonas de interferencia, ventanas de silencio, prioridades y restricciones. El empleo descoordinado puede provocar interferencia fratricida, es decir, degradación de sistemas propios por emisiones amigas.
La inteligencia artificial puede apoyar clasificación de imágenes, análisis de señales, mantenimiento predictivo, planificación de rutas, logística, traducción, simulación, detección de intrusiones y fusión de sensores.
Los sistemas pueden fallar por datos insuficientes, sesgo, cambios de contexto, manipulación adversaria, mala calidad de sensores, sobreconfianza humana o falta de explicabilidad.
Un adversario puede alterar imágenes, contaminar datos, suplantar sensores, modificar parámetros o generar objetivos ficticios para inducir errores.
En decisiones capaces de causar muerte, lesiones o daños graves debe existir control humano adecuado. El operador debe conocer qué hace el sistema, qué datos utiliza, sus límites, cómo detenerlo y quién autorizó su empleo. La afirmación “lo decidió el algoritmo” no constituye una exoneración jurídica.
La disponibilidad técnica de una capacidad no crea por sí misma competencia jurídica. Que un sistema permita interceptar, geolocalizar, bloquear comunicaciones, ingresar a una red o neutralizar un dron no significa que el órgano esté autorizado a hacerlo en cualquier circunstancia.
La informática militar se encuentra subordinada a la conducción política, a la Constitución, a la Ley Marco de Defensa Nacional, a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y a las órdenes legítimas.
Debe diferenciarse entre preparación, vigilancia, ejercicios, apoyo a autoridades civiles, operaciones de paz, crisis, defensa frente a una agresión y conflicto armado. Las facultades y reglas aplicables no son idénticas.
Las operaciones informáticas pueden afectar intimidad, datos personales, libertad de comunicación, propiedad, circulación, debido proceso, libertad de expresión, vida e integridad física. Toda restricción debe contar con base legal, finalidad legítima y proporcionalidad.
Durante un conflicto armado, el Derecho Internacional Humanitario se aplica a operaciones cinéticas, cibernéticas, electrónicas y no tripuladas. La evaluación debe considerar los efectos previsibles, incluso aquellos que se propaguen a través de sistemas civiles interdependientes.
La Ley N.º 18.381 permite clasificar información cuando su divulgación pueda comprometer la seguridad pública o la Defensa Nacional. La clasificación debe fundarse, identificar el daño, limitar el acceso, tener duración y revisarse periódicamente.
Deben preservarse registros de acceso, órdenes, mensajes, coordenadas, activaciones, versiones de software, datos de sensores, decisiones humanas y recomendaciones algorítmicas. La cadena de custodia debe demostrar origen, integridad, fecha, método de adquisición y accesos posteriores.
La adquisición debe considerar arquitectura, código, actualizaciones, componentes de terceros, licencias, telemetría, servidores externos, acceso remoto, soporte, vulnerabilidades y posibilidad de auditoría.
Una capacidad puede ser comprometida mediante firmware modificado, hardware falsificado, actualizaciones maliciosas, bibliotecas vulnerables, credenciales preconfiguradas o servicios remotos ocultos.
El software propietario puede ofrecer soporte, pero generar dependencia. El software libre permite examinar y adaptar el código, aunque no es seguro automáticamente. La elección debe basarse en riesgo, misión, mantenimiento y soberanía tecnológica.
Toda actualización debe estar firmada, probarse en un entorno de ensayo, mantener inventario de versiones y permitir reversión.
Uruguay requiere que los sistemas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea puedan cooperar sin perder las particularidades de cada Fuerza.
Una arquitectura conjunta debería definir:
La interoperabilidad no significa acceso indiscriminado: debe aplicarse el principio de necesidad de conocer.
Se requieren perfiles especializados en ingeniería, programación, redes, telecomunicaciones, ciberseguridad, guerra electrónica, geoinformación, inteligencia, derecho operacional, protección de datos y evidencia digital.
Todo el personal debe recibir formación básica sobre contraseñas, phishing, dispositivos removibles, geolocalización, redes sociales, clasificación de información, disciplina radioeléctrica y reporte de incidentes.
Debe identificarse el problema militar concreto que se procura resolver.
Deben analizarse eficacia, interoperabilidad, seguridad, mantenimiento, dependencia, costo total, resiliencia y sostenibilidad.
Deben determinarse competencia, autorizaciones, derechos afectados, régimen del espectro, régimen aeronáutico, protección de datos, Derecho Internacional Humanitario y responsabilidad.
El sistema debe probarse con pérdida de enlace, interferencia, datos falsos, ataques, fallas, operación manual y degradación.
Debe existir una autoridad identificada que autorice el empleo, junto con registros técnicos y operacionales que permitan revisión posterior.
La informática es una capacidad transversal presente en el mando, el control, la inteligencia, la vigilancia, la logística, las comunicaciones, los drones, la artillería, la navegación, la aviación, la guerra electrónica y la protección de la fuerza.
En el Ejército adopta características diferentes en Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Comunicaciones. En la Fuerza Aérea resulta esencial para la vigilancia, la aviónica, el planeamiento y la defensa del espacio aéreo. En la Armada integra navegación, sensores, vigilancia marítima, sistemas de combate y plataformas no tripuladas.
Los inhibidores de señales requieren especial rigor porque pueden afectar comunicaciones civiles, aviación, navegación, emergencias y sistemas propios. En Uruguay, su tenencia y utilización se encuentran sometidas al permiso previsto por el artículo 72 de la Ley N.º 19.355.
La tecnología puede ampliar la capacidad militar, pero no sustituye la competencia jurídica, la responsabilidad del mando ni el juicio humano.